7. Sobrepeso
La vitamina D es liposoluble, por lo que en personas con sobrepeso puede almacenarse en el tejido adiposo, lo que reduce su disponibilidad. Los niveles bajos dificultan el metabolismo.
8. Asma

La deficiencia de vitamina D se asocia con un deterioro de la función pulmonar. Una ingesta adecuada puede ayudar a regular la inflamación del tejido pulmonar y aliviar los síntomas del asma.
9. Colesterol alto
La vitamina D interviene en la regulación de los niveles de colesterol en sangre. Unos niveles bajos pueden contribuir al aumento del colesterol LDL («malo»).
10. Gripe y resfriados frecuentes
La vitamina D refuerza el sistema inmunitario. Su deficiencia aumenta la susceptibilidad a infecciones virales como la gripe y los resfriados.
11. Problemas digestivos
La mala absorción de vitamina D puede estar relacionada con afecciones intestinales como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn u otras enfermedades inflamatorias intestinales. Mejorar los niveles de vitamina D puede ayudar a aliviar estos problemas.
Otro posible síntoma: sudoración excesiva.
La sudoración excesiva en la cabeza, en particular, puede indicar una deficiencia de vitamina D. En tal caso, es recomendable controlar sus niveles y considerar una breve exposición al sol o tomar suplementos.
⚠️ Advertencia: Estos síntomas no constituyen un diagnóstico. Si sospecha que tiene deficiencia de vitamina D, es recomendable hacerse un análisis de sangre y consultar con un médico.
