El agua constituye una parte importante del líquido seminal, lo que favorece la circulación y el bienestar durante los procesos reproductivos. Una hidratación constante a lo largo del día favorece el funcionamiento óptimo del organismo.
Las investigaciones indican que la ingesta adecuada de agua ayuda a mantener la calidad y el volumen del semen, ya que la deshidratación puede reducir la fluidez y afectar el movimiento de los espermatozoides.
La realidad es esta: incluso una deshidratación leve afecta la vitalidad. Procura tener una orina clara o pálida como simple indicador.

2. Alimentos ricos en zinc como las ostras y las semillas de calabaza
El zinc desempeña un papel fundamental en la producción de testosterona y el desarrollo de los espermatozoides. Las dietas bajas en este mineral (comunes con un consumo limitado de mariscos o semillas) pueden estar relacionadas con niveles más bajos.
Los estudios asocian el zinc con una mejor motilidad y recuento de espermatozoides. Las ostras encabezan la lista de fuentes de zinc, mientras que las semillas de calabaza ofrecen una alternativa vegetal. Comer carne de res ocasionalmente también puede contribuir.
Las investigaciones sobre la suplementación con zinc muestran beneficios potenciales para los parámetros del semen en individuos deficientes.
Pero eso no es todo: combinarlos con un plato equilibrado maximiza la absorción.
