Un consumo elevado puede afectar los niveles hormonales y de factores de crecimiento como el IGF-1. Múltiples metaanálisis de estudios de cohorte sugieren una asociación entre un mayor consumo de productos lácteos, especialmente leche, y un mayor riesgo de cáncer de próstata.
Consejo: Elija alternativas que apoyen la nutrición minimizando los posibles riesgos.
- Leche de almendras, avena o soja sin azúcar.
- Limite el consumo de queso a porciones ocasionales con bajo contenido de grasa.
- Pruebe yogur sin lácteos elaborado con coco o nueces.
3. Alcohol
Una bebida ocasional suele estar bien, pero el consumo regular o excesivo de alcohol puede afectar la salud de la próstata.
Puede promover la inflamación, alterar las hormonas y afectar la función hepática, que regula la testosterona y el estrógeno. Algunos estudios relacionan un consumo elevado con el riesgo de cáncer de próstata agresivo o el empeoramiento de los síntomas urinarios, aunque los resultados son contradictorios en cantidades moderadas.
Consejo: El equilibrio es clave para el bienestar general.
- Limítese a 1 o 2 bebidas por día como máximo, si las hay.
- Alternativas: Cerveza sin alcohol, agua con gas y limón o infusiones de hierbas.

4. Alimentos fritos
Los alimentos favoritos como las papas fritas, el pollo frito y las donas a menudo contienen grasas trans y aceites oxidados provenientes de la fritura.
