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Toma suavemente pequeñas porciones de piel entre tu pulgar y dedos.
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Pellizca con suavidad, levanta levemente y suelta.
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Avanza por zonas pequeñas de manera progresiva.
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Añade movimientos circulares suaves en las áreas con arrugas.
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Finaliza deslizando la crema con movimientos ascendentes y firmes.
Este masaje:
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Aumenta la circulación
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Favorece la oxigenación
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Ayuda a la piel a recuperar densidad con el tiempo
¿Por qué funciona esta rutina?
La combinación de hidratación, masaje y estimulación térmica produce cambios visibles. Entre sus beneficios destacan:
✔ Hidratación profunda
Los aceites y cremas rellenan la piel, reduciendo la apariencia de pliegues.
