Rica en antioxidantes:
La cáscara de ajo contiene quercetina, un potente antioxidante que ayuda a combatir los radicales libres y protege las células del envejecimiento. Este compuesto también tiene propiedades antiinflamatorias y puede beneficiar la salud cardiovascular.
Propiedades antimicrobianas:
Aunque en menor concentración que los dientes de ajo, las cáscaras también poseen compuestos antimicrobianos que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico.
Fuente de fibra:
Si consumes cáscaras de ajo en preparaciones como caldos o infusiones, estarás añadiendo fibra natural a tu dieta, lo que mejora la digestión y favorece la salud intestinal.