Vas a necesitar:
- 1 cebolla morada grande
- 4 ramitas de romero fresco (o 2 cucharadas secas)
- 3 dientes de ajo
- 1 pedacito de jengibre fresco (del tamaño de un dedo)
- 250 ml de aceite de oliva virgen extra o aceite de coco
Picas todo finito (la cebolla te va a hacer llorar, pero vale la pena jajaja), lo pones en una botella de vidrio con gotero y cubres con el aceite. Dejas reposar 8 días en un lugar oscuro (menea la botella todos los días como si fuera tequila). Después lo cuelas y ¡listo! Tienes tu oro líquido.
Ahora viene lo importante: el método de aplicación que hace la diferencia entre “meh, algo creció” y “¡Dios mío, mírame el pelazo!”
