Usar orégano fresco cuando sea posible.
Tapar el té durante el reposo para conservar compuestos.
Ser constante y paciente.
Tres errores comunes que conviene evitar
Usar orégano viejo sin aroma.
Aplicar concentraciones fuertes en los ojos.
Usarlo en caso de infecciones oculares activas sin consultar.
Receta sencilla de té de orégano
Hierve una taza de agua. Añade un puñado pequeño de orégano fresco o una cucharadita de seco. Apaga el fuego, tapa y deja reposar cinco a siete minutos. Cuela y bebe tibio por la noche.
El sabor es intenso. El aroma es profundo. El momento es tuyo.
