Estrés: El estrés
es probablemente la causa más común de la caída prematura del cabello. Debido al estilo de vida moderno y estresante, a menudo nos mantenemos en un estado de alerta constante. Este estado es ideal cuando te persigue un depredador peligroso, ya que te impulsa a correr más rápido, a luchar con más fuerza, etc. Sin embargo, dado que al mismo tiempo detiene muchas otras funciones corporales importantes, como el sistema inmunitario, la renovación celular, la digestión y los procesos de curación, el estrés prolongado es perjudicial de innumerables maneras. Después de todo, el crecimiento del cabello es lo último que le importará a tu cuerpo en estado de alerta.
El estrés puede incluso provocar que el cabello entre en una fase de reposo llamada efluvio telógeno. La caída del cabello comienza tres meses después de un evento muy estresante, como un divorcio, un duelo, una pérdida repentina del trabajo o un parto, y el cabello no vuelve a crecer hasta tres meses después.
El estrés también reduce la expresión genética y, por lo tanto, puede desencadenar la pérdida de cabello genética.
La gestión y la prevención del estrés son elementos clave en la lucha contra la caída del cabello.
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