Pero no todos los obstáculos condujeron a la libertad.
Algunos nos llevaron más profundamente a la oscuridad.
—Tenemos que encontrar al chico que se llevó —dije sin aliento—. Sigue vivo. Lo oí.
—Daiel —dijo Ruiz con tono serio—, esta cámara es un milagro. Estos niños...
—¡No! —dije con voz entrecortada—. ¡Tiene uno más ! ¡Un chico llegó antes esta noche!
“Lo encontraremos”, prometió Ruiz. “Pero necesitamos equipos de búsqueda controlados. Equipo de respiración. Soporte estructural. No podemos dejarte más a solas”.
Negué con la cabeza violentamente. "Está muy lejos. Puedo..."
El suelo retumbó bajo mis pies.
Una vibración profunda y cambiante.
Túneles colapsando.
La mujer estaba enterrando su ruta de escape.
Ruiz gritó por la radio: "¡Evacúen AHORA! ¡Todos fuera! ¡El suelo es inestable!"
—¡No! —insistí—. Todavía puedo alcanzar...
