"¡MI MAMÁ SE MUERE, AYÚDAME!" — ¡LA RESPUESTA DEL MILLONARIO CAMBIÓ SU VIDA PARA SIEMPRE!-nhuy

Terminó exactamente donde empezó, en la posición perfecta, la cabeza erguida, los brazos firmes. La música acabó en el mismo segundo.

Y entonces el salón explotó. Aplausos de pastel. Una ovación que no pedía permiso. Marina tembló, llorando sin vergüenza por primera vez en mucho tiempo. Santos le ofreció un pañuelo.

—Vera estaría orgullosa.

Rafael sin aplausos. Bárbara tampoco. Y cuando el abogado del grupo se acercó a Rafael para recordarle la apuesta, él intentó escapar con su última arma: la impunidad.

—No voy a pagar. Era una broma.

—No —dijo Marina, bloqueándole el paso—. No es solo dinero. Es tu palabra. Es la humillación que intentaste hacerme tragar.

Rafael quiso girar la historia, decir que todos estaban “tomándoselo demasiado en serio”. Algunos dudaron por un momento. Y ahí fue cuando Miguel proyectó en la pantalla del evento un documento del club: el código de conducta del consejo administrativo.

El señor Cardoso apareció con una carpeta.