
Cuando tu gato se frota contra un mueble, una pared o contra ti, no lo hace solo por disfrutar del contacto. En realidad, utiliza un sistema de comunicación único: las feromonas. Estas sustancias químicas, producidas por glándulas en sus mejillas, frente, base de la cola o incluso en las almohadillas de sus patas, le permiten marcar su territorio, expresar sus sentimientos o incluso decir: "Esto es mío, me siento seguro aquí".
Al dejarte sus feromonas, te integra a su universo familiar . Una forma sutil pero poderosa de decir: «Eres parte de mi mundo».
