El dolor en el talón no siempre está relacionado con la fascitis plantar. Existen otras condiciones que pueden originarlo, como la tendinitis de Aquiles, que surge por la inflamación del tendón ubicado en la parte posterior del pie, o la presencia de espolones calcáneos, pequeñas formaciones óseas que se desarrollan en el hueso del talón y que generan molestias al caminar. Asimismo, los problemas en la postura, el uso de calzado muy duro o excesivamente blando y las actividades deportivas sin un adecuado calentamiento pueden contribuir al desarrollo de este tipo de dolor.
Uno de los factores que más influye en la aparición de la fascitis plantar es la repetición de movimientos que generan presión constante en la fascia. Los corredores de largas distancias, por ejemplo, son un grupo particularmente vulnerable. Sin embargo, no es exclusivo de los atletas. Profesiones que requieren estar de pie durante varias horas al día, como la docencia, la enfermería o el comercio, también presentan una alta incidencia de este trastorno. Además, el sobrepeso aumenta la carga sobre los pies y se considera un factor de riesgo significativo.
