El aire se quebró. Incluso Pilar dejó de respirar un segundo. Don Esteban entrecerró los ojos midiendo cada palabra que ella no había dicho. Muy bien, entonces vamos a ver si lo que aprendiste te puede salvar ahora. se acercó a su silla , tomó un sobre rojo y lo lanzó sobre la mesa.
Aquí empieza la prueba real. Si quieres jugar en la mesa grande, tendrás que demostrarlo. Marisol sintió que algo se movía bajo sus pies. No sabía si era miedo o el inicio de un cambio que nunca imaginó, pero dejó una cosa clara con sus ojos firmes. Ella no pensaba retroceder.
El sobre rojo quedó en el centro de la mesa como un objeto prohibido. Ningún ejecutivo se atrevía a tocarlo. Don Esteban lo había arrojado con una precisión casi teatral, sabiendo exactamente qué efecto produciría. Marisol lo observó sin mover un músculo. Sentía el pulso en la garganta, pero también una claridad que antes no tenía.
Ábrelo”, ordenó don Esteban regresando a su asiento con un aire de desafío. Marisol extendió la mano. Sus dedos temblaron apenas al levantar la solapa del sobre. Dentro encontró un documento horrible lleno de sellos, frases subrayadas y anotaciones apresuradas en distintos colores.
“Ese”, dijo él recargándose hacia atrás. "Es el acuerdo de cooperación internacional que llevamos meses intentando destrabar. Nos lo mandaron desde nuestra oficina en Bélgica, pero contiene aportes de cinco países distintos. Ninguno de mis gerentes logró interpretarlo por completo. Los ejecutivos guardaron silencio.
No era un simple desafío, era un mensaje. Aquí fracasan profesionales con maestrías. Veamos qué hace la muchachita de limpieza. Marisol acomodó el papel frente a ella. Lo primero que vio fue un encabezado en francés. Después, párrafos en neerlandés, notas al margen en inglés, cláusulas en español y correcciones en alemán.
Respiró profundamente y comenzó a leer. Cooperación por Le Developem, murmuró en francés dejando que las palabras fluyeran. Quieren un acuerdo de colaboración técnica, pero frunció el señor. Aquí hay un problema con la traducción. Pilar se enderezó en su silla. ¿Qué problema? Marisol señaló la página.
La parte en francés dice que ellos cubrirán el costo parcial de instalación, pero la nota en alemán dice que nosotros cubrimos todo y la versión en inglés pasó el dedo por la línea no coincide con ninguna de las dos. Ponga que el costo se dividirá a la mitad. El joven de corbata roja abrió los ojos como si hubiera visto un fantasma.
¿Cómo puede haber tres versiones distintas del mismo punto? exclamó. Porque nadie revisó el documento completo, respondió Marisol con un hilo de tristeza en la voz. Cada país corrigió su parte, pero nadie unió todo. Don Esteban tamborileó los dedos sobre la mesa , frustrado por no poder rebatirla.
Muy bien, dijo. Eso ya lo notamos antes. No es nuevo. Se inclinó hacia ella. La pregunta es, ¿puedes resolverlo? Marisol miró el documento. Sus ojos se movían con rapidez. Cambiando de idioma sin esfuerzo. Era como si su mente tuviera puertas que se abrían y cerraban con una naturalidad que nadie más en la mesa podía entender. “Sí”, respondió con calma.
