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La forma de la nariz: la famosa "nariz de familia"

Delgada, redondeada o estructurada: la nariz suele ser uno de los rasgos más llamativos de un álbum de fotos familiar. Un parecido que puede perdurar a lo largo de varias generaciones.
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El mentón hendido: el pequeño hueco característico
Ya sea apenas perceptible o bien definido, este detalle puede reaparecer en una nieta cuando su abuela lo lució con orgullo.
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Las orejas: un detalle que a menudo se pasa por alto

La forma del lóbulo, una curva particular, un relieve sutil… Las orejas conservan a veces características muy específicas que viajan fielmente dentro de la familia.
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Sensibilidad al gusto: el paladar de la abuela

Algunas personas perciben la amargura al instante, mientras que otras apenas la perciben. Esta sensibilidad también puede ser hereditaria e indicativa de un paladar exigente y entrenado.
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La mano dominante: un gesto heredado

Tener varias personas zurdas en una familia nunca es del todo accidental. Aunque el entorno influye significativamente, ciertas preferencias gestuales se transmiten discretamente… y conmovedoramente, como un hilo conductor familiar .
Como un hilo invisible que nos une, estos rasgos nos recuerdan que nuestras abuelas siempre siguen presentes en nuestros gestos, nuestras sonrisas… y nuestras pequeñas maneras.
