Esas lecciones valen más que cualquier finca, por grande que sea. Ahora quiero que reflexionemos juntas sobre algo más personal. ¿Cómo estás tratando tú a tus padres o a los mayores en tu vida? ¿Les llamas con frecuencia? ¿Les visitas? ¿Les demuestras tu amor y gratitud? ¿O estás tan ocupada con tu propia vida que los has dejado en segundo plano? No esperes a que sea demasiado tarde para valorar a quienes te dieron todo. El tiempo pasa más rápido de lo que creemos y un día te darás cuenta de que ya no están y entonces vendrá el arrepentimiento, el dolor de todo lo que no dijiste, de todo lo que no hiciste.
No dejes que eso te pase. Si tus padres todavía viven y están bien, agradece esa bendición y demuéstrales tu amor cada día. Si ya no están contigo, honra su memoria viviendo de acuerdo a los valores que te enseñaron. Y si tu relación con ellos es complicada por la razón que sea, busca la forma de sanar esas heridas, porque el rencor solo te envenenará a ti misma, el perdón libera y el amor sana. Y para aquellas de ustedes que tal vez se identifiquen más con Carmela, que están solas, que sienten que la vida les pasó de
largo, que piensan que ya es tarde para encontrar amor o familia o propósito, quiero decirles esto con todo mi corazón. Nunca es tarde. Carmela tenía 55 años cuando su vida cambió completamente. Podría haber pasado de largo aquel día en la carretera. Podría haber pensado que ayudar a dos desconocidos era demasiado problema. Pero decidió detenerse y esa decisión le dio la familia más hermosa que pudo haber imaginado. Tu momento puede llegar mañana o el mes que viene o el año próximo.
