¿Cómo reconocer a un mentiroso patológico?

El caso de Claude Romand

Este es uno de los casos más famosos de mitomanía. Jean-Claude Romand, un hombre desempleado de 49 años, pasó décadas convenciendo a su familia y amigos de que era médico. Al darse cuenta de que lo desenmascararían, mató a su familia y padres y luego intentó suicidarse.

Manipula a los demás

El mitómano miente y manipula a su interlocutor, pero sin intención de hacerle daño. Miente para satisfacer su ansia de poder. «Se trata de seducción, no de destrucción», explica Renaud Da. Por lo tanto, es lo opuesto al narcisista perverso, que daña conscientemente a los demás y se coloca por encima de todos para destruirlos. El mitómano prioriza su imagen para agradar. Debido a su falta de empatía, no es consciente de ello.

Según algunos psiquiatras, un mitómano no tiene malas intenciones evidentes, sino que utiliza a otra persona para confirmar su propia ficción, a menudo sin ser consciente de las consecuencias emocionales de sus mentiras.

Él nunca admite que está mintiendo.