¿Cómo reconocer a un mentiroso patológico?

Incluso si se demuestra que está equivocado, el mitómano no admitirá que mintió. Mentir es una compulsión para él. Lo necesita para existir, así que nunca se detiene. Como tiene una imaginación vívida, inmediatamente inventa una nueva excusa. Se convierte en un círculo vicioso. «Hay que imaginar que lucha por sobrevivir psicológicamente, por adaptar sus vidas a su fantasía de omnipotencia», explica el psicólogo.

En casos graves, la pseudología fantástica se considera una forma extrema de mitomanía, descrita como un mecanismo de defensa inconsciente contra una realidad psicológica considerada insoportable. Estas personas no pueden evitar mentir, incluso cuando no les reporta ningún beneficio.

Embellece la realidad

«Los mitómanos buscan la admiración. Se centran en su imagen, necesitan poder y prestigio», explica Renaud Da. Por lo tanto, tienden a embellecer la realidad.

A diferencia de los mentirosos "útiles", el mitómano se identifica profundamente con sus propias historias; no son simplemente una herramienta de manipulación, sino una forma de construcción de identidad ficticia. Estas historias sirven para llenar vacíos emocionales.

Sin embargo, los no mitómanos también pueden exagerar y contar una historia simplemente para que parezca mejor.

¿El mitómano cree en sus propias mentiras?