¿Cómo reconocer a un mentiroso patológico?

¿El mitómano cree en sus propias mentiras?

Se suele decir que un mitómano primero se cree sus propias mentiras. Sin embargo, esto no es cierto. Un mitómano sabe que miente. Si se demuestra que está equivocado, se adaptará y creará más.

Sin embargo, hay un cambio gradual entre la mentira consciente y la represión parcial: algunos mitómanos desarrollan una creencia debilitada o "fluida" en sus historias, especialmente en estados disociativos.

Cuando la patología es grave, «algunos mitómanos presentan una doble personalidad y se sumergen por completo en la persona que han creado. En estos casos, estamos al borde de la locura», subraya el psicólogo.

Estos casos a veces se asocian a trastornos de identidad disociativos, una patología más compleja, a menudo resultado de un trauma severo.

¿Cómo tratar con un mitómano?

No es fácil estar cerca de un mitómano. ¿Deberíamos decirle que sabemos que miente? ¿O dejarlo solo? «Fingir que estamos de acuerdo puede empeorar la situación, porque es patológico», dice Renaud Da. La mejor manera de convencer a una persona así es consultar a un médico... lo cual no es nada fácil.

La terapia se basa en la psicoterapia, a menudo a largo plazo, cuyo objetivo es reconstruir una autoimagen más realista. En algunos casos, se puede incluir farmacoterapia si existen otras comorbilidades (depresión, ansiedad, trastorno bipolar, etc.).

¿Mentiroso o mitómano?

¿Existe alguna diferencia entre estos conceptos? ¡Sí! «Que alguien mienta no significa que sea mitómano», enfatiza el psicólogo Renaud Da. Hoy en día, el término «mitómano» se usa de forma errónea. «Es importante comprender que la verdadera mitomanía afecta a muy pocas personas en Francia y es una patología real que puede tener graves consecuencias», explica Renaud Da.

Según las estimaciones, la mitomanía patológica afecta a menos del 1% de la población y sigue siendo difícil de diagnosticar porque a menudo está enmascarada por otros trastornos mentales o sociales.