- Fatiga durante el día, incluso después de descansar.
- Cambios en el humor o sensación de baja energía.
- Problemas con el sueño o recuperación muscular.
Estos no son diagnósticos, pero podrían indicar la necesidad de revisar tu ingesta nutricional.
La verdad es que… muchas personas ignoran estos señales hasta que afectan su productividad diaria.
