—¡Se cayó! —explicó, desesperada—. Estaba intentando apoyarse y…
—¿Intentando qué? —Álvaro rugió—. ¡Yo te dije que no la hicieras intentar cosas imposibles!
Lara lloraba, sosteniéndose la rodilla.
—Me dolió… y yo pensé que esta vez iba a poder.
—¿Poder qué? —Álvaro se inclinó—. ¿Lara…?
Ella levantó el rostro, y su voz fue una cuchillada suave:
