Las mujeres, por otro lado, experimentan cambios hormonales rápidos durante la menstruación, el embarazo y la menopausia. Cada uno de estos cambios puede provocar la caída del cabello. Las mujeres con sensibilidad hormonal también pueden experimentar caída del cabello debido al uso de anticonceptivos orales, que tienen un fuerte impacto hormonal.
Se sabe que el aceite de borraja, el té verde, la cáscara de manzana, el cohosh negro, el regaliz, el brócoli y otras verduras crucíferas ricas en sulforafano previenen la caída del cabello al regular las hormonas.
Mala alimentación:
La salud de todo el cuerpo depende en gran medida de nuestra alimentación, y el cabello no es la excepción. Proporcionar a nuestro cuerpo cantidades adecuadas de vitaminas y minerales mantendrá nuestro cuerpo y los folículos pilosos sanos y fuertes. Si los folículos pilosos no reciben suficientes nutrientes esenciales, se debilitan y pueden morir prematuramente.
Hábitos capilares:
Los malos hábitos capilares estresan los folículos pilosos y pueden provocar rotura y debilitamiento. Estos incluyen el uso constante de coletas apretadas, turbantes y productos capilares agresivos. Los químicos presentes en los tintes y productos de peinado son especialmente dañinos y se ha demostrado que contribuyen a la caída del cabello.
Medicamentos: las mejores formas de prevenir la caída del cabello

Además de las píldoras anticonceptivas, que afectan significativamente los niveles hormonales, otros medicamentos también pueden causar caída del cabello. Entre los medicamentos recetados que indican la caída del cabello como posible efecto secundario se incluyen los antidepresivos, los anticoagulantes, los antiinflamatorios, los medicamentos para reducir el colesterol, los betabloqueantes, los medicamentos para el acné, los antiepilépticos, los medicamentos para las úlceras y los medicamentos para la gota. La radioterapia (quimioterapia), el tratamiento con esteroides y los diuréticos también pueden causar caída del cabello.
