"¡MI MAMÁ SE MUERE, AYÚDAME!" — ¡LA RESPUESTA DEL MILLONARIO CAMBIÓ SU VIDA PARA SIEMPRE!-nhuy

—Historia triste. Igual ya desististe dos veces.

Marina dio un paso al frente.

—No desistí del desafío. Estoy aquí. Lista. Y tu… ¿tienes miedo?

La palabra “miedo” le pinchó el orgullo a Rafael. Miró alrededor. Si se negaba, quedaría como cobarde. Aprete los dientes.

—Está bien. Misma apuesta. Pero si fallas, quiero mi dinero en veinticuatro horas.

—No voy a fallar —respondió Marina.

Miguel conectó el portátil. El salón se silencia como si alguien hubiera perdido el mundo. La música comenzó: “El Danubio Azul”, pero no la versión común. Era un arreglo especial, piano y violines entrelazados con una intención distinta, íntima, como un secreto.

El cuerpo de Marina respondió antes que la mente. Sus brazos se elevaron solos, encontrando una posición perfecta que creía olvidada. El primer paso salió limpio y elegante. Una respiración colectiva se escapó del público.

Giró. Saltó. Sus pies descalzos se deslizaban sobre el mármol como si fueran zapatillas. Cada movimiento era más que técnica: era memoria, era duelo, era vida reclamando su lugar.