Jackson apretó el teléfono.
—No voy a dejar que te la lleves.
—Soy su madre —dijo Olivia, y por un segundo su máscara se resquebrajó—. Jackson… sé que me odias. Pero quiero que Emma viva.
La policía quería entrar con armas y luces. Jackson se interpuso.
—Si sospechan una trampa, la matan primero.
Entonces tomó una decisión: haría una copia de la evidencia. Los criminales recibirían una memoria… pero no la única verdad.
