Con el avance de la edad, muchas personas comienzan a notar que sus uñas ya no se ven ni se sienten como antes. Se vuelven más gruesas, opacas, quebradizas, con tonalidades amarillentas o incluso con deformaciones visibles. A este conjunto de cambios se lo suele llamar de manera popular “uñas de viejo”, una expresión extendida pero poco precisa que no siempre refleja lo que realmente ocurre en el organismo. Detrás de esta denominación no suele haber una enfermedad puntual, sino una serie de transformaciones naturales asociadas al proceso de envejecimiento.
Si tus abuelitos tienen las uñas de los pies así es mejor que... Ver más
