Y porque mientras haya un hombre con poder que abuse del débil, habrá un pancho villa que se le ponga enfrente. Cuiden sus tierras, cuiden a sus familias y cuando vean injusticia no se queden callados. La voz del pueblo es más fuerte que todos los uniformes del mundo. Al amanecer del día siguiente, Villa y sus dorados ya cabalgaban hacia otra sierra, hacia otro pueblo que necesitaba ayuda, dejando atrás solo el rastro de una justicia difícil, pero hecha.
Y así quedó contado en Chihuahua, que el golpe dado por un federal prepotente, creyendo que golpeaba a un hombre sin nombre, terminó siendo el inicio de su propia caída. que la cara que más dolió no fue la de Pancho Villa, sino la de Emilio Valdés, que perdió lo que más amaba, el miedo que inspiraba y que el pueblo aprendió que aunque a veces hay que agachar la cabeza, la tierra guarda memoria y que la justicia cuando finalmente llega, llega montada con el rostro decidido de quien no pide nada, solo respeto.
Porque ni modo, así son las cosas cuando un hombre de verdad defiende a los suyos y a donde el corazón se inclina, el pie camina y el puño se cierra y la voz se alza, y la justicia se hace, aunque cueste sangre, aunque cueste tiempo, aunque cueste todo. Porque al final más sabe el por viejo que por y más vale un pueblo despierto que mil tiranos dormidos en su falso poder. Fin
