—No me entendiste —sonrió él—. Te contrato como su institutriz y su guardiana. El sueldo se triplica.
María lloró.
—Yo daría mi vida por Sofía.
—Lo sé —respondió Roberto—. Lo vi.
Consecuencias y Conspiración – La mano desde las sombras
Vanessa, sola en un hotel barato, vio cómo todo se le cerraba: tarjetas, amigos, estatus. Humillada.
