—Y no solo eso —continué, ignorándola—. Tengo aquí a la Guardia Civil. Parece que desviar 5 millones de euros de una fundación infantil para pagar tu estilo de vida es un delito grave, Viviana.
En ese momento, los agentes de verde entraron por las puertas laterales. El flash de los fotógrafos de la prensa rosa, que estaban allí para cubrir la “boda del año”, se volvió frenético. Capturaron el momento exacto en que esposaban a la gran dama de la sociedad madrileña.
—¡Leandro, haz algo! —gritó ella.
Me acerqué a mi exmarido. Él me miró con terror.
—Serafina, por favor… podemos hablar.
—Hablamos cuando me diste los papeles sobre mi vientre abierto, Leandro. Tú elegiste a tu madre. Tú elegiste el dinero. Ahora no tienes ni madre ni dinero.
Rebeca apareció a mi lado con una orden judicial.
