A los 20 años mis padres me vendieron en matrimonio, pero en la noche de bodas descubrí su secreto

Por culpa de la pobreza, mis padres me “vendieron” a un hombre rico… pero lo que pasó en nuestra noche de bodas dejó a todos con la boca abierta…

En 1967, en un pequeño pueblo rural llamado Arroyo Claro, en el centro de México, vivía Lucía Morales, una joven de 20 años que jamás había salido de las estrictas expectativas de su padre. Su padre, don Esteban Morales, era un hombre rígido, orgulloso, que creía que el valor de una hija se medía por su pureza, su obediencia y su silencio.

Lucía creció detrás de cortinas y puertas entreabiertas. Mientras las demás chicas de su edad reían en la plaza, se encontraban con muchachos y soñaban con un futuro diferente, ella sólo aprendía a coser, cocinar y bajar la mirada. Nunca había tomado la mano de un chico. Nunca había hablado a solas con uno. Su vida no se vivía; se vigilaba