—¿Qué haces? ¡Lárgate de aquí! —gritó, y apretó el botón de llamado.
Pedrito tosió un poco… y siguió dormido.
La niña se estiró para recuperar la botella, desesperada.
—La necesita —insistió—. Es agua especial. Se va a poner bien.
—Tú no entiendes nada… —Rodrigo temblaba de rabia y miedo—. ¡Fuera antes de que llame seguridad!
Dos enfermeras entraron corriendo.
