EL MILLONARIO LLEVÓ A SU HIJA AL HOSPITAL TRAS EL VIAJE CON SU MADRE… Y LLAMÓ AL 911

Cuando Lorena llegó, venía impecable, como si el mundo no estuviera ardiendo. Exigió ver a su hija y habló de “malentendidos”. El doctor le explicó la infección y el vendaje inadecuado. Lorena insistió: “Se cayó”, “no era para tanto”, “Alejandro exagera”.

Entonces Hernández colocó los boletos sobre la mesa.

—Explíqueme esto, señora Castillo.

Por primera vez, Lorena perdió el color.

—Eran… vacaciones.

—¿Y la nota? —preguntó Vargas.

Lorena abrió la boca, pero no salió nada.

La trabajadora social del hospital, la licenciada Karina Méndez, se sumó con un informe.

—Entrevisté a Ximena. Su relación es consistente. Y muestra miedo al hablar de usted.

Lorena intentó culpar a Alejandro, decir que él “la manipulaba”. Méndez respondió con calma:

—Él llegó hoy de Tokio. No ha tenido tiempo de inventar nada. La evidencia médica y el testimonio son claros.

El inspector Hernández fue directo:

—Se abre investigación por negligencia y violencia familiar. La custodia temporal pasa al padre. Sus visitas serán supervisadas.

Lorena se fue sin pedir ver a Ximena. Solo dejó un perfume caro flotando en el pasillo.