HIJO DEL MILLONARIO ERA SORDO DESDE QUE NACIÓ… HASTA QUE UNA NIÑA MENDIGA…

Mateo tocó el brazo de su padre y preguntó en señas: “¿Lo hiciste por mí?”

Ernesto sonrió y respondió: “Lo hice por nosotros. Para que nadie más pase años buscando arreglar lo que nunca estuvo roto.”

Mateo lo miró con esos ojos claros que ya no parecían perdidos. Y señaló despacio, con una certeza que no necesitaba sonido:

“Ya no estoy solo.”