Cíntia no miró la herida invisible de Carla. Miró la pregunta detrás.
—¿La mordió por rabia o por miedo?
Álvaro parpadeó.
—¿Qué…?
—Los niños no muerden por maldad. Muerden cuando se sienten amenazados, incomprendidos, frustrados. —Cíntia habló con una serenidad extraña—. ¿Lara quería hacer daño o no sabía cómo decir lo que sentía?
Álvaro sintió algo moverse dentro de él, como si una puerta vieja crujiera.
