LA HIJA DEL MILLONARIO NUNCA HABÍA CAMINADO — HASTA QUE ÉL ATRAPÓ A LA NIÑERA IN FRAGANTI HACIENDO ALGO INCREÍBLE

Carla tragó saliva y asintió. Sus manos temblaban mientras recogía su bolso.

—Señor Mendes… llevo quince años trabajando con niños. He visto rabietas, traumas, duelos, terrores nocturnos… pero nunca vi una niña tan… tan cansada de todo. Lara no quiere ayuda de nadie. Grita cuando intento ayudarla con lo básico. Lanza cosas si sugiero juegos. Hoy… hoy me mordió cuando intenté asistirla en el baño.

Álvaro pasó los dedos por el cabello, una costumbre vieja que antes usaba en reuniones difíciles. Ahora lo hacía frente a una niña de siete años que nunca había dado un paso.

—No es mala —murmuró, más para él que para Carla—. Mi hija no es mala.