LA HIJA DEL MILLONARIO NUNCA HABÍA CAMINADO — HASTA QUE ÉL ATRAPÓ A LA NIÑERA IN FRAGANTI HACIENDO ALGO INCREÍBLE

—No les gusto —dijo, con lágrimas—. Les doy miedo.

Álvaro quiso mentir. Lara lo detuvo con la mirada.

—No me mientas, papá. Yo sé que soy diferente. No soy tonta.

Y cuando el mundo parecía volverse más cruel, llegó la reunión con el señor Takeshi, un empresario japonés conocido por su dureza. Álvaro entró con Lara, temiendo que todo explotara.

Takeshi miró a la niña con una expresión impenetrable. El silencio fue un animal enorme.

Entonces Lara inclinó la cabeza con respeto y habló con una pronunciación limp detuvo el tiempo: