LA HIJA DEL MILLONARIO NUNCA HABÍA CAMINADO — HASTA QUE ÉL ATRAPÓ A LA NIÑERA IN FRAGANTI HACIENDO ALGO INCREÍBLE

—Entonces, ¿por qué me escondes?

Y allí, en la boca de su hija, el mundo que Álvaro había evitado se volvió imposible de seguir evitando.

Al día siguiente, por primera vez, la llevó a la empresa. En el lobby, la mirada del portero se perdió buscando una reacción correcta. En el ascensor, los dedos de Lara jugaron nerviosos con el borde del vestido. En la oficina, la secretaria habló con esa voz falsa con la que los adultos hablan a los bebés, como si las piernas también controlaran la inteligencia.

Los susurros llegaron como moscas: “pobrecita”, “no sabía”, “¿cómo puede?”

En el despacho de Álvaro, Lara dejó caer el escudo.