LA NIÑA OYÓ A LOS GUARDIAS HABLAR EN RUSO Y ADVIRTIÓ AL MILLONARIO QUE NO ENTRARA A LA REUNIÓN

—Ni por un segundo —respondió—. Aquella propuesta me habría dado más dinero, pero esto… esto me dio una vida. Y no hay trato en el mundo que valga más que eso.

Lorena besó su mejilla.
—Te amo.

—Yo también las amo —dijo él—. Ustedes dos son el mejor negocio que he cerrado.

Bajo el cielo estrellado de la Ciudad de México, Felipe entendió por fin lo que Alejandra le había regalado aquel día en el vestíbulo del hotel. No solo le salvó de un fraude. Le mostró el camino hacia algo que el dinero nunca podrá comprar: una familia, un hogar y la certeza de que el verdadero éxito se mide en abrazos, no en ceros en una cuenta bancaria.