"¡MI MAMÁ SE MUERE, AYÚDAME!" — ¡LA RESPUESTA DEL MILLONARIO CAMBIÓ SU VIDA PARA SIEMPRE!-nhuy

Rafael fingió pensarlo.

—Un minuto. Claro. Pero entonces cambiamos la apuesta: cien mil si bailas perfecto… y si te equivocas en un solo paso, me pagas mil.

Marina se quedó helada. Mil era un mes entero para ella.

—No tengo ese dinero.

—Entonces no te equivoques —dijo Rafael, como si fuera lo más simple del mundo.

El salón se convirtió en un tribunal. Nadie la defendió. Nadie dijo “basta”. Cardoso miraba como piedra. Los empleados bajaban la cabeza. Marina respiró hondo.

—Acepto —dijo, no por el dinero, sino porque retirarse ahora le dolería más que caer.

Caminó a la pista, y justo cuando iba a empezar, la duda la destrozó por dentro. La vergüenza acumulada durante años le dobló los hombros.

—Desisto —salió de su boca, como si alguien más hablara.