Emma sacó un papel arrugado del bolsillo y se lo entregó. La caligrafía era elegante, adulta.
“EL ACCIDENTE NO FUE UN ACCIDENTE.
PREGÚNTALE A JACKSON SOBRE LOS SECRETOS DE OLIVIA.
PREGUNTA POR QUÉ SU HIJO REALMENTE MURIÓ.”
Jackson sintió que el estómago se le caía.
Y entonces sonó su teléfono. Daniel.
—Emma Bennett, siete años —dijo Daniel—. Vive en cuidado de crianza con una mujer llamada Susan Harris. Su madre: Rebeca Bennett. Murió hace cuatro años. Padre desconocido. Pero aquí viene lo importante… Rebeca trabajaba como asistente personal de Olivia Hamilton.
El mundo dejó de girar.
