Niña Envió “Golpean A Mamá” Al Número Equivocado — Jefe: “Voy Para Allá”

Pero antes de que alcanzara a dejar el teléfono sobre el escritorio, llegó otro mensaje. Este parecía escrito con manos temblorosas, con lágrimas cayendo sobre la pantalla:

“Me estoy escondiendo. Dice que la va a matar.”

Mateo sintió algo incómodo, como si una bisagra vieja se moviese dentro de su pecho. Había visto el miedo muchas veces. Lo había provocado. Lo había usado. Lo había convertido en herramienta y en moneda. Pero esto… esto era distinto. No había amenaza elegante, no había desafío, no había orgullo. Solo una voz pequeña pidiendo auxilio al aire, como cuando alguien se ahoga y no sabe si hay alguien mirando.

Luego llegaron tres palabras que no deberían caber en un mundo con adultos:

“Por favor, date prisa.”

Mateo se quedó mirando la pantalla un segundo más, y sin pensar en consecuencias, sin consultar a nadie, escribió:

“Voy para allá.”