“NO ENTRES A LA CASA, TU NOVIA TE TENDIÓ UNA TRAMPA” — GRITÓ EL NIÑO POBRE AL MILLONARIO…

El chofer bufó.

—Es un chico de la calle, señor. Sabe inventarse historias para llamar la atención.

Julián miró al niño de arriba abajo. Rostro sucio, ropa empapada, ojos demasiado serios para su edad.

—¿Cómo sabes quién soy? —preguntó.

—Todo el mundo lo sabe —respondió Mateo, con la voz entrecortada—. Pero si entra, algo muy grave le va a pasar.

Hubo un segundo de silencio, pesado. Luego, el empresario suspiró, cansado.

—Sácalo de aquí —ordenó al chofer.