Tenían algo nuevo, algo que él no estaba preparado para enfrentar. Un desafío, un fuego, algo que podía cambiar todo. El sonido de la puerta abriéndose interrumpió la tensión. Un asistente entró con tres carpetas y un vaso de agua que dejó frente a don Esteban. Él no lo tocó. seguía observando a Marisol como si tratara de descifrar si era una amenaza real o solo un accidente incómodo en medio de la reunión.
“Continuemos”, ordenó él sin quitarle la mirada de encima. “Vamos a revisar el informe que llegó desde nuestras oficinas en Sao Paulo. La palabra Sao Paulo hizo que varios ejecutivos se enderezaran en sus sillas. Era una sede problemática. Cambios de dirección constantes, errores en facturación, contratos firmados sin revisar. Un caos.
Pilar abrió la carpeta. El informe viene en portugués. El traductor está de licencia. Dijo con un tono que dejaba claro que no esperaba nada bueno del documento. Marisol tragó saliva. No sabía si intervenir o esperar a que se lo pidieran. Pero la frase que escuchó mientras Pilar leía en voz alta, una versión tituante, traduciendo mentalmente, línea por línea, le sonó familiar.
