Muy bien, dijo. Eso ya lo notamos antes. No es nuevo. Se inclinó hacia ella. La pregunta es, ¿puedes resolverlo? Marisol miró el documento. Sus ojos se movían con rapidez. Cambiando de idioma sin esfuerzo. Era como si su mente tuviera puertas que se abrían y cerraban con una naturalidad que nadie más en la mesa podía entender. “Sí”, respondió con calma.
“Pero necesito saber una cosa.” Lo miró directamente. ¿Usted quiere que se resuelva o quiere que yo falle? La pregunta cayó como una piedra en el agua. Pilar apretó los labios. El joven de corbata roja giró la cabeza incómodo. Don Esteban entrecerró los ojos herido en su orgullo. Quiero ver hasta dónde llegas, dijo finalmente.
Marisol asintió. Entonces necesitan elegir una versión como oficial, explicó. De otra forma, cualquier país puede reclamar después que no era lo que se había acordado. ¿Y cuál sugieres tú?, preguntó Pilar ahora con genuino interés. Marisol señaló el párrafo en inglés.
