Sus conversaciones se cortaron al verla pasar. Algunos apartaron la mirada, otros la siguieron con ojos llenos de una mezcla confusa. Curiosidad, respeto, vergüenza. Pilar se acercó con pasos rápidos. Toma dijo extendiéndole una tablet. La vas a necesitar para comparar versiones. Gracias.
Pilar dudó un momento. Lo que hiciste bajó la voz. No muchos lo habrían aguantado. Marisol sonrió apenas una sonrisa pequeña y cansada. Mi mamá siempre decía que el silencio también se defiende. Pilar la observó un instante, luego dio media vuelta y regresó a la oficina principal. Marisol buscó un pequeño escritorio vacío en el pasillo, cerca de la zona donde los asistentes solían trabajar.
Colocó el documento, la tablet y una libreta vieja que siempre llevaba en el bolsillo del delantal. Nadie la interrumpió. Nadie se rió. Esta vez la empresa sin querer le había dado el escenario perfecto. Abrió primero la página en francés, después la versión alemana, luego la inglesa.
