“TRADUCE ESTO y te hago DIRECTORA”, se burló el millonario, pero la empleada no lo dejó terminar

 

El reloj  marcaba las 4:27 cuando Marisol estiró los dedos aliviando la tensión que le corría por los brazos. Llevaba más de una hora reconstruyendo el documento, comparando cláusulas en inglés, francés y alemán, sin perder el hilo. La tablet  brillaba frente a ella, mostrando la última sección que aún faltaba pulir.

 

De pronto, una sombra se proyectó sobre la  mesa. ¿Vas bien?, preguntó Pilar con una seriedad que ya no buscaba desafiarla, sino entenderla. Marisol asintió. Sí, pero necesito un dato. ¿Qué país  quiere liderar la fase inicial del acuerdo? Pilar suspiró. Bélgica,  pero Alemania está presionando.

 

Si eliges mal, Esteban va a usar eso contra ti. Marisol bajó la mirada al documento. No quería errar, no podía. Entonces toca ser justa, murmuró. Pilar observó su concentración con una mezcla de curiosidad  y respeto. ¿Sabes? dijo en voz baja. Nadie debería tener que demostrar así su valor. Marisol sonrió con un cansancio dulce.