Parte 2 :
Cuando fue el turno de Clara, sus piernas casi se negaron a moverse.
Ella caminó hasta el estrado, puso su mano sobre la Biblia y juró decir la verdad.
"¿Cuál es tu nombre?" preguntó Jenna suavemente.
“Clara Lucía Álvarez”, respondió ella.
¿Cuánto tiempo trabajaste para la familia Hamilton?
“Once años.”
“¿Y durante ese tiempo alguna vez le acusaron de robar algo?”
—No —dijo ella—. Nunca. Hasta ahora.
Jenna le preguntó sobre su trabajo.
Su paga.
Su vida.
La salud de su madre.
Los sacrificios que había hecho para estar allí todos los días a las 7:30 am
Entonces ella preguntó lo importante.
—Señora Álvarez, ¿robó usted el collar de Hamilton?
Clara miró hacia la sala del tribunal.
En el juez.
En el jurado.
En Adán.
En Ethan.
—No —dijo ella con voz firme—. No lo hice.
“¿Alguna vez manipulaste las joyas?”
“Solo para limpiar los estantes que lo rodeaban”, dijo. “Las cajas estaban cerradas. No sabía las combinaciones. Nunca pregunté”.
Jenna respiró hondo.
—Clara —dijo, dejando de lado las formalidades por un segundo—, ¿por qué te resistes con tanta fuerza? Podrías haber aceptado un acuerdo con la fiscalía. Podrías haberte librado de un riesgo menor. ¿Por qué estás aquí, sola, en medio de todo esto?
Clara tragó saliva.
