EL HIJO DEL MILLONARIO GRITABA EN SUS SUEÑOS TODAS LAS NOCHES… HASTA QUE LA NIÑERA ABRIÓ SU ALMOHADA Y DESCUBRIÓ LA VERDAD IMPACTANTE…

Cerró la puerta con llave desde fuera y se marchó, convencido de que estaba imponiendo disciplina, sin notar a la figura silenciosa que lo había visto todo.

En las sombras estaba Clara.

Clara era la nueva niñera, aunque todos la llamaban la señora Clara. Con el cabello canoso recogido en un moño sencillo, manos marcadas por años de trabajo y unos ojos que no se le escapaba nada. No tenía títulos ni despacho, pero conocía el llanto de los niños mejor que muchos profesionales. Y lo que acababa de escuchar no era el llanto de un niño consentido. Era el grito de alguien que estaba sufriendo.