EL HIJO DEL MILLONARIO GRITABA EN SUS SUEÑOS TODAS LAS NOCHES… HASTA QUE LA NIÑERA ABRIÓ SU ALMOHADA Y DESCUBRIÓ LA VERDAD IMPACTANTE…

—Probablemente sea una alergia a la tela —decía con suavidad—. O se rasca mientras duerme.

Lo decía con tanta seguridad que las dudas desaparecían… todas menos las de Clara.

Victoria era perfecta por fuera: belleza de revista, ropa impecable, sonrisas ensayadas. Pero Clara notaba la impaciencia cuando Leo hablaba, la molestia cuando buscaba afecto, la frialdad cuando James abrazaba a su hijo. Para Victoria, Leo no era un niño: era un obstáculo.