—¿Tú también te vas a ir?
Cíntia no prometió lo fácil. No dijo “nunca”.
—No lo sé —respondió—. Depende de si tú quieres que me quede… y de si me dejas conocerte.
Hubo una pausa larga.
—Las otras decían que no se iban —susurró Lara—. Todas se fueron porque yo soy difícil.
Álvaro cerró los ojos. Esa frase le rompía algo cada vez.
—No creo que seas difícil —dijo Cíntia, suave—. Creo que eres valiente.
—¿Valiente?
