—Llegas temprano.
—Quiero que Lara despierte con algo bueno. —Cíntia volteó con una sonrisa—. Ayer no le di órdenes. Hablé con ella.
—¿Y qué te dijo?
Cíntia no suavizó la verdad.
—Que se siente un estorbo. Que a veces finge dormir cuando oye que usted llora en la oficina.
Álvaro se quedó quieto, como si le hubieran quitado el aire.
—¿Ella… me oye?
