LA HIJA DEL MILLONARIO NUNCA HABÍA CAMINADO — HASTA QUE ÉL ATRAPÓ A LA NIÑERA IN FRAGANTI HACIENDO ALGO INCREÍBLE

Lara se puso de pie.

No con elegancia. No sin temblar. Pero se puso de pie, sola, sin apoyo, tres segundos que valieron años. Sus ojos azules encontraron los de su padre, y en ellos hubo un triunfo tan puro que Álvaro sintió que el pecho se le partía y se le reconstruía al mismo tiempo.

—Lo hice —susurró Lara.

Sus piernas cedieron y volvió a caer sentada. Álvaro se quedó inmóvil, como si la realidad necesitara permiso para entrar.

—¿Cómo…? —murmuró.